Si no existe emoción estamos cojos. Si se agotan las espectativas y fallan las metas, dejamos de vivir para comenzar a vagar. Hace mucho tiempo que entro en este blog con la intención de dar rienda suelta a este rincón en el que compartir inquietudes y puntos de vista. Pero la necesidad de hacerlo mengua ante la indecisión de arrancar de una manera más o menos oportuna. Aprovecho hoy, que hemos dado recientemente la bienvenida a un nuevo año y que esta es una noche de emociones, para iniciar una nueva experiencia.
En este espacio todo tiene cabida, y la experiencia, al igual que la opinión, tienen un lugar especial. Las puertas están abiertas a todo el que quiera compartir un enlace o un punto de vista.