jueves, 1 de agosto de 2013

No quiero acabar aquí

No quiero mencionar los fallecidos en carreteras españolas este verano. Tampoco hacer mella en la herida abierta. Pero si me gustaría llamar a la reflexión.

Mil ojos en carretera son pocos y las distracciones pasan factura. 

Acabamos de emprender el viaje y en 200 kilómetros ya hemos sido víctimas en dos ocasiones de las prisas y el mal hacer de dos conductores.

No soy capaz de comprender lo poco qe aman esas personas la vida. La suya y la del prójimo. Qué poco cuesta mirar por el retrovisor, señalar tu próximo movimiento, ser compañero del que comparte contigo la carretera. Y qué alto precio se paga en un segundo, un abrir y cerrar de ojos que cambian la vida de uno y la de su entorno. Y todo por la falsa confianza en uno mismo, sin percatarse de que errar es cuestión de ser humano.

Aún tengo el corazón encogido. Estamos bien, no nos ha pasado nada. Pero no quiero ser una cifra más. No quiero engordar las estadísticas por la imprudencia ajena. 

Precaución. Por favor. Seamos solidarios