martes, 27 de marzo de 2012

Con el 29M pisando los talones

Con el 29M a la vuelta de la esquina, no siento más que dudas. A estas alturas de la película ya se qué haré el miércoles (día oficial de huelga para los que trabajamos en medios de comunicación). Pero no todos lo tienen tan nítido. Es indispensable que nos sentemos a recapacitar, a considerar y a estudiar las posibilidades que se tienen. Porque, ¿Creemos realmente que una huelga que pretende, insisto, pretende, paralizar una nación por una terrible reforma laboral, que tiene en vilo al país, es la única manera de manifestación?¿Consideramos que es mejor para el país parar las máquinas y obtener más pérdidas si cabe?¿O es que tenemos la convicción de que de alguna manera se le ablandará el corazón a quien tiene la sartén por el mango?
El jueves los españoles elegirán con libertad si quieren acudir a su puesto de trabajo o si por el contrario quieren secundar la huelga. Lo que hay que valorar es qué trabajador que cumple con sus obligaciones, antes que pensar sólo en sus derechos, secundará el parón nacional. Están en juego muchas cosas. Pero de algún modo, todos aquellos gansos que no dan palo al agua, que solo miran el reloj pensando que al presionarlo hará correr las horas más rápido, ahora se ven con la soga al cuello, y con motivo. Desde hace unos meses me persiguen ciertos comentarios al aire que se escuchan sin querer o que se cuelan en una conversación y terminan por acaparar tu atención. Y a raíz de ellos me vuelven a asaltar las dudas. ¿Es necesario una baja de ocho meses por el óbito de un familiar?¿Es necesario quejarse tanto porque 'hice dos horas más en el trabajo'?¿Es justo que las administraciones públicas acumulen tareas hasta las cejas porque 'el que viene detrás de mí que lo haga'?¿Nos hemos vuelto unos nuevos ricos sin tener si quiera el dinero?¿O es que nos creemos que vivimos en los mundos de Yupi? Ni la vida es fácil, ni dejar de afrontar los problemas ayuda a mejorarla.
Que vivimos por encima de nuestras posibilidades ya está muy mascado, pero es que son muchos los que pasan la vida eludiendo responsabilidades. Estoy cansada de escuchar a la gente pagar, y hasta hablar, en B, de escuchar a algunos jactarse de trabajar poco y cobrar mucho, y de descubrir que los verdaderamente honrados y trabajadores están a la baja (que haberlos haylos).
Mi padre, hombre sabio donde los haya, cree fervientemente en el poder del trabajador y en el potencial que tienen para conseguir las metas que se propongan. Sabe que una huelga general no arregla nada, menos aún si se tambalean al mismo tiempo tantos pilares básicos como la economía, el estado del bienestar y demás. "Haz lo que creas conveniente, pero siempre haz lo que te convenga a tí en cada momento, no a tus compañeros". ¿Sabemos todos por qué nos queremos manifestar?¿Hemos examinado a conciencia los puntos de la reforma laboral?
En este país hace falta un cambio. No un cambio siguiendo las pautas de la reforma que se quiere aprobar. Sí un cambio en el que estén claras las obligaciones de cada uno, tanto como claros tienen todos sus derechos. Pero antes es necesario que nos sentemos a reflexionar y a poner sobre la mesa los puntos susceptibles de cambio y los esfuerzos que estamos dispuestos a hacer. Porque sin esfuerzo no hay recompensa. Así que de esfuerzos va la cosa. ¿Y tu qué harás el jueves?