De repente me resulta tan triste crecer y descubrir la realidad tal y como es hoy, no como nos la habían dibujado, con trazos suaves, delicados y colores pastel. Qué dulce la infancia, maravillosa inocencia.
He pensado pintar mis ventanas de azul cielo, y dibujar un gran sol que ilumine mi casa. Que siempre sea un perfecto día de verano. Leer libros y aprender cosas nuevas, dejar de lado la maldad, la vanidad y la putrefacción del ser humano como animal social. Dormir sin despertador, cosechar lo necesario para vivir y escribir. Escribir, escribir y escribir. Sin ataduras. Sin presiones. Conocer lugares lejanos. Aprender, descubrir la bondad del hombre, la justicia. Disfrutar del sosiego. La calma después de la tormenta.
Casi como volver a la infancia.