viernes, 17 de octubre de 2014

Nunca te vas del todo

Hace unos días que mascullo esta idea... ¿Qué pasa con nuestra vida en las redes cuando ya no estamos en este mundo? Nos vamos, sí. Pero aquí seguimos en los ordenadores de todos nuestros familiares, amigos y conocidos, en la nube y en todos esos sitios en los que nos hemos acostumbrado a subir lo que hacemos, decimos y pensamos...

No hace mucho que tuve que mirar al horizonte para despedirme de alguien. Una persona brillante, llena de vida y de ganas por comerse el mundo. Se fue por sorpresa, sin decir adiós y sin tomar un último café... Un café al que no habíamos puesto fecha por los kilómetros que nos separaban.

Después del shock, y pasados unos días, me di cuenta de que seguía aquí. Estaba en todas partes. Sus perfiles públicos aún hoy explican que trabaja en un periódico, que vive en una ciudad concreta y que se siente afortunada por poder disfrutar de unas maravillosas vacaciones.

Y yo, al ver esto, la siento viva. Después del luto la vida sigue. Y cuando no convives codo con codo con las personas que se van parece que no se han ido del todo. Nunca te vas del todo.

jueves, 16 de octubre de 2014

Una chica del montón. La profesión

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Creo que ya por ese entonces, cuando miraba a la pantalla que llevaba hasta el salón de mi casa la realidad -o la ficción- de un mundo que no parecía el mío, empezó a despertarse un interés en mí por contar historias.

Pasaba el día entero jugando a las muñecas. Yo era el cuentacuentos y ellos unos pequeños especialmente dóciles... Entonces no sabia que nunca volvería a encontrarme con un público tan conformista ante mis palabras.

Mi padre siempre ha sido un devorador nato de prensa. Inconformista ante una sola visión, fue él quien me pegó la manía -o mejor dicho virtud- de comparar las historias que nos acercan... "De lo que te cuenten la mitad", decía.

De pequeña no podía imaginar que disfrutaría tanto llenando páginas de periódicos con lo que mis ojos y oídos captaban aquí y allí. Claro que tampoco se me había pasado por la cabeza, y si me hubieran advertido tampoco lo habría creído, que fuese tan difícil defender la realidad.

La primera vez que me enfrenté al maquillaje de la información aún estaba en la universidad. Fue entonces cuando me percaté de los vacíos que tiene esta profesión. El primer palo te quita la ilusión... Pero un día te encuentras con un periodista con edad y experiencia, que disfruta de su oficio como un niño con zapatos nuevos y todo vuelve a brillar.

Porque en esta vida se puede creer en esto y en todo lo contrario.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Una chica del montón. La ventana al mundo


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Nací en una ciudad de mar, una ciudad grande llena de gente y de historias en una época en la que la televisión comenzaba a copar todo el protagonismo. Fui una niña muy feliz, con muchos amigos y una familia unida. Aún en mi época pasábamos las tardes en el parque jugando con la comba, la pelota o la bicicleta. Compartíamos los pintalabios de chicle y los gusanitos y nos montaban en el maletero del coche.

La televisión para mí era un mueble más de casa, no entendía la importancia que le daban los demás miembros de la familia porque desde que recuerdo está ahí. Mostrándonos las alegrías y tristezas de otros, las riquezas y pobrezas, los logros y pérdidas de personas que no conocemos y que, en ocasiones, a golpe de imágenes en movimiento, terminamos creyendo conocer.

Ese aparato luminoso de sueños y pesadillas abrió en mí un mar de dudas en mi adolescencia. ¿Por qué hay personas podridamente ricas mientras que otros mueren desnutridos? ¿Por qué se corre tanto en las grandes ciudades? ¿Por qué no todos pueden trabajar en lo que quieren? ¿Quién decide todas estas cosas?

Con la edad fui madurando todas las posibles respuestas. Ahora, cuando tengo un rato libre y me vienen todos esos interrogantes a la cabeza río por no llorar.




martes, 14 de octubre de 2014

Una chica del montón

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Una chica del montón. De ese montón inmenso de personas que a diario madrugan, van y vienen, compran, hablan, viajan, conocen, navegan por internet y tratan de comprender a los que le rodean. En definitiva, una chica de esas que vive su vida sin llamar la atención más allá de su círculo de amistades, que no destaca en nada pero tampoco es pésima en lo que hace.

Una persona a la que le gusta la moda, lee revistas y está a la última pero suele vestir con vaqueros, camiseta y un zapato cómodo. Una persona consciente de la realidad social pero que se mueve poco por el cambio para lo que realmente podría hacer.

Una chica normal. Ni alta ni baja. Ni gorda ni flaca. Ni guapa ni fea. Una chica que se mira al espejo y según el humor con el que amanece se mira y se ve ella o no se reconoce.

Una de esas soy yo. Con mis aspiraciones y mis sueños. Esos que ahí están viendo la vida pasar como yo la veo, mientras continuo con mi trabajo, casa y rutina. Con ganas de salir a comerme el mundo y con el miedo escénico del que no quiere hacer el ridículo pero que sabe que en su completa vida existe un vacío que un día, con el pelo cano y el rostro arrugado, gritará para recodar que no fui capaz de perseguir mis sueños.   


lunes, 13 de octubre de 2014

El viaje del valor

Entré en su cuarto pensando que estaría allí como de costumbre, sentada en su cama devorando algún libro ensimismada. Pero Ena no estaba. Se había dejado la ventana abierta y la lluvia se colaba mojando los libros que tenía en el escritorio. Sobre la cama había un cuaderno repleto de garabatos y unas líneas escritas.

Lo compartíamos todo. Todo. Por eso ni me lo pensé un segundo. Cogí el cuaderno y me acomodé en la cama para leerlo.

20 de Abril, Liberia

Ya hace más de un mes que fui. Se que te dejé yo. Pero en mi defensa he de decir que creía que era temporal. Con esta situación tan turbia cómo me iba a imaginar yo tener tanta suerte. Y después de un mes sin verte siento un vacío. Es una pena que ni puedo ni quiero evitar. La vida es así, nos movemos.

Me siento obligada a permanecer aquí. Aunque el riesgo sea tan grande, no puedo dejar a estos niños. Sus miradas están perdidas. Las vidas de sus padres han sido sesgadas y no saben por qué. Tienen miedo.

Hoy me he percatado del abandono. Hoy, como un jarro de agua fría, me he dado cuenta de que pronto arroparás a alguien que no soy yo. Y no puedo hacer nada. No te puedo traer aquí, no es seguro. Quizá ni entiendas de qué estoy hablando...

Era su letra, pero no su historia. Estaba desconcertada ¿Ha conocido a alguien?

Un año

Hoy hace un año que regresé a Madrid. También hace un año -algo más en realidad- que dije hasta luego a 'Si no tiene emoción' para dedicarme en exclusiva a vivir, sentir y empaparme de todo lo que ocurriría.

Un año después, que ha pasado como un abrir y cerrar de ojos, aplaudo el ataque que me dio y que hizo que empezara de nuevo. 


Madrid es un viejo conocido para mí. Muchos años descubriendo rincones, perdiéndome por sus calles. Nunca me decepciona. Y esta vez he tenido un compañero excepcional. Alguien despierto y con ganas.


Después de volver a la escuela, de aprender en el terreno y de conocer mucha gente buena... Empieza una nueva etapa.


He vuelto.